Lofe: una casa con raíces italianas

foto antigua de familia posando en un jardín

En 1967, Don Gino Mazzali, hijo de inmigrantes italianos, construyó la casa donde hoy es Lofe. La diseñó y construyó él mismo, ladrillo a ladrillo, cuando el barrio era un lugar tranquilo, sin torres ni tráfico, con jardines al frente y vecinos que se saludaban por nombre.

Medio siglo después, otro joven de raíces italianas pero nacido en Argentina, entró por esa misma puerta con una idea en mente: abrir un restaurante de barrio.

No se conocieron. Pero comparten más de lo que parece. Uno construyó un hogar para su familia; el otro, una cocina abierta para que cualquiera pueda sentirse como en casa. Y los dos, sin saberlo, construyeron esta historia juntos.

Lofe está en una casa que nació de manos italianas. Y ahora, con nuevas manos, vuelve a ser habitada por esa misma herencia, una coincidencia hermosa.

Por eso y a pesar de que Rohrmoser ha cambiado mucho, queremos que Lofe sea ese lugar donde uno se cruza con alguien conocido, donde se almuerza sin prisa y se detiene a conversar. 

Donde hay espacio para una sobremesa larga, para un almuerzo que se convierte en café, y un vinito casual.

Hasta el día de hoy, la casa sigue intacta en muchos sentidos. Conservamos sus detalles originales, su forma, su madera y su calidez. No quisimos convertirla en otra cosa. 

Porque este restaurante también es eso: una forma de habitar el barrio. De devolverle algo de ese sentido de comunidad, con comida rica, atención cercana y puertas abiertas.

Deja un comentario

Descubre más desde lofe

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo