De Buenos Aires a Rohrmoser: el camino de Luciano Lofeudo

toma desde arriba de Luciano haciendo pasta

Hay trayectorias que se trazan con precisión. Y hay otras, como la de Luciano Lofeudo, que se cocinan a fuego lento, con paradas inesperadas, ingredientes de distintas partes del mundo y una pasión que nunca se apagó.

Luciano es argentino, pero sus raíces vienen del sur de Italia, de un pequeño pueblo montañoso en Calabria llamado Montalto Uffugo, en la región de Cosenza. De su madre hereda sangre rusa y polaca; de su padre, esa herencia italiana que aún hoy se siente viva en la cocina de Lofe. En su casa, siempre se comió bien. Y desde adolescente, lo suyo fue una obsesión: ver programas de cocina, experimentar con ingredientes, cocinar sin parar.

A los 16 años ya trabajaba en restaurantes como una “changa” de verano. Pensaba que iba a estudiar administración, pero la vocación terminó ganando: se metió a estudiar gastronomía. Aunque no pudo terminar por temas de la vida, nunca dejó de aprender. Libros, cocina, trabajo, repetición. Y más trabajo.

Pasó por restaurantes de todo tipo. De los que forman desde la base, como Sagardi —una taberna vasca con presencia en Argentina, España y México— hasta los que lo llevaron a cocinar al lado de Donato de Santis, un chef reconocido en toda América Latina, con quien trabajó más de dos años en Cucina Paradiso. Después vinieron nuevas cocinas, nuevos países: Malabar, en Lima, uno de los restaurantes más influyentes del Perú; Azafrán, en Mendoza, donde profundizó en el mundo del vino; y Máximo Bistró, en Ciudad de México, otro ícono de la gastronomía contemporánea.

Finalmente, llegó a Costa Rica. Y si bien muchos lo conocen por proyectos como Isolina, Simple o Vinos Turbios, Lofe es el lugar donde todo ese recorrido se condensa: su historia, sus viajes, sus raíces, sus ideas sobre lo que significa comer bien y compartir la mesa.

Luciano no busca impresionar. Cocina como si fuera para alguien que quiere. Porque, en el fondo, eso es lo que siempre hizo. En Rohrmoser, en una casa con historia italiana, hoy Lofe es su manera de contar todo lo vivido. Con vino, con pasta, con tiempo. Sin apuros. Como se hace en casa.

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